jueves, 26 de marzo de 2009

EL MINUTO

Nuevo micro cuento de mi amiga escritora

"Elisa Gracia Fanlo"

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No éramos Cortázar
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"¿Tienes un minuto?"
"No"
"Un minuto, ¿eh?, sólo un minuto."
"Un minuto cuesta dinera."
"Te lo compro."
"¿Cuanto pagas por él?"
"Ponle tú precio."
"Veinte el minuto y rueda."


E L M I N U T O

¿Te acuerdas de cuándo éramos argentinos o imaginábamos serlo porque leíamos a Cortázar? ¿Te acuerdas, ché, eh, pibe? Tú siempre le ponías acento francés, decías que en el fondo Cortázar era muy francés y yo negaba con la cabeza porque para mí el surrealismo se hablaba en lengua castellana, te acuerdas, ¿eh, ché, pibe? Ella nos ganaba siempre, liada a porros y esnifando travesuras, ella era una artista del pincel y dibujaba sobre nuestros cuerpos sombras de papel. Yo la amaba.

A ti sólo te gustaba porque era muy bonita. Yo la recuerdo frente al ventanal de aquel trastero apestado de calor y de humedad esbozando bocetos de portada o contraportada para nuestros futuros libros. Y nosotros ideando la forma de enamorarla, a pesar de que ella era muy lesbiana y no aceptaba ni siquiera ser bis, de que sus modelos la adoraban y de que más de una orgía tuvimos que presenciar matándonos a pajas.

Pero la amaba, ¿eh, pibe? A ti sólo te gustaba. Nosotros jugábamos a ser artistas de la palabra mientras ella sudaba cada gota de lienzo, cada pincelada, cada brillo o cada tono. Nosotros “nos la dábamos de”, nos mojábamos el culo de alcohol y tan sólo recitábamos versos que no eran nuestros y que ni siquiera entendíamos.

Luego recitábamos profecías malditas en su balconada y jugábamos a las piedras con sus pechos de cristal. Pero, sólo yo la amaba, ¿eh, pibe? A ti nada más que te gustaba. Y un día se lo dije.

Iba vestida con una bata negra y una gorra de pana vuelta. “Te amo”. Me desnudó, yo trataba, pero ella rehusaba, sólo pretendía pintarme desnudo.

Pero, ¿sabes?, entre tú y yo adivino a quién pintó de los dos, porque no hay pene ni testículos, no hay forma ni retrato, tan sólo la silueta difusa de una posibilidad eterna que ella cerró arrojándose por la ventana.

"Y, ahora, ¿eh pibe? ¿ella me amaba?"

“Cuarenta y cinco con sesenta y seis”.
***
Nota: ¿Sientes el ambiente y el espíritu tan especial que caracterizan los escritos de Elisa?
Es por esto que me encanta tanto esta escritora!

7 comentarios:

Darilea dijo...

Si, George ha sido un placer entrar en el espacio de tiempo de tu amiga.
Que pena no ser Córtazar verdad?
No eramos pero por que no imaginar serlo por un ratito.
:-) Yo juego con él, en uno de mis espacios. Aunque siempre me deja en ropa interior.
:-(

Oteaba Auer dijo...

Cortazar y sus cronopios:)
Alucianante los vericuetos del relato de tu amiga.
George, gracias por compartirlo
Besos

Hechicera dijo...

Un minuto intenso, tanto como uno desee que sea su tiempo.. y una hermosa ilustración.

Un beso George

Hechi

irene dijo...

Algunos minutos son muy valiosos, como este de tu amiga Elisa.
Hay mucha diferencia entre gustar y amar.
Siempre es bello imaginar cosas y momentos, aunque sean muy disparatados, yo imagino muchas cosas diariamente.
Un beso, George.

ShAdOw dijo...

Que me ha entrado una curiosidad el saber si el escrito o la conversación duran 2.28 seg. por lo que ha costado el tiempo...

Tiene la ligereza de una charla entre amigos, me gustó

noemi dijo...

Hace mucho que dejé de identificarme con el gran gran Cortázar...

Khumeia dijo...

Un minuto intensísimo. Muy bien logrado. Me encantó.

Igual no era importante si ella la amaba o no.

Más besos.